ALIMENTACIÓN SOSTENIBLE: LA NUEVA PRIORIDAD


Recientemente ahondamos en la cuestión de la #AlimentaciónSaludable y todo lo que ese término implica; desde la satisfacción y cumplimiento de las necesidades físicas, como también de las mentales y emocionales


Definimos, entonces, que una dieta saludable impacta en todos los aspectos de nuestra vida. Pero hoy por hoy, no alcanza con que nuestra alimentación respalde y cuide a nuestro cuerpo, sino que también es necesario que nuestra alimentación cuide al medio ambiente. Ahora bien, ¿cómo cumplir con ambos objetivos? Veámoslo en el artículo de hoy. 


La necesidad de cambiar a dietas y sistemas alimentarios saludables y sostenibles es cada vez más evidente, pero a veces, sin la información adecuada, es difícil lograr un cambio en nuestros hábitos. En concreto, la sostenibilidad de las dietas va más allá de la nutrición y el medio ambiente: también incluye dimensiones económicas y socioculturales. De ahí su complejidad.


Es que, las dietas sostenibles son aquellas que generan un impacto ambiental reducido, contribuyendo a la seguridad alimentaria y nutricional para que las generaciones actuales y futuras lleven una #VidaSaludable. Por ejemplo, estudios indican que patrones de alimentación alternativos como el vegetarianismo, veganismo y frutarianismo podrían reducir el impacto ambiental considerablemente, protegiendo los ecosistemas, regulando la contaminación y controlando el cambio climático.


Pero si aún no estás listo para emprender un cambio tan profundo como lo es dejar de consumir productos animales, de igual manera se puede emprender el camino a una #DietaSostenible a medida que:


  • Procures que tu alimentación se base principalmente en alimentos de origen vegetal: frutas, hortalizas, leguminosas, aceite de oliva virgen, cereales, frutos y semillas.

  • Consumas alimentos locales y de temporada: los alimentos ecológicos y de temporada son más sabrosos y minimizan la huella de carbono. Si consumes productos de proximidad km0, mejorarás tu salud, protegerás la economía local y el entorno.

  • Controles el desperdicio de alimentos planificando comidas y las cantidades.

  • Evites productos procesados y ultra procesados: se producen con métodos intensivos, utilizando grandes cantidades de energías fósiles para su elaboración y con envoltorios poco reciclables. (Además, suelen tener un exceso de grasas, azúcares y sal).

  • Reduzcas el consumo de sal comiendo menos alimentos envasados, como platos precocinados y snacks.

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