EMPEZAR A MEDITAR ES EMPEZAR A VIVIR MEJOR 


La meditación es una práctica en la que la persona entrena la mente para conseguir algún objetivo o beneficio concreto. Por ejemplo, calmar y equilibrar la mente, reducir estadíos de ansiedad o preocupación, o incluso por una búsqueda de paz o conexión personal y espiritual. Esta práctica tiene su origen en la India, pero en la última década ha ganado muchos adeptos en Occidente.


Cada vez hay más gente interesada en esta práctica, ya sea para reducir el estrés o encontrarse a uno mismo. Lograr el hábito de meditar supone una forma de mejorar la calidad de vida, tanto a nivel psicológico como físico. Eso sí: lleva práctica y paciencia


Dentro de los beneficios de adoptar la meditación a nuestra rutina se encuentran:




-Reducir los efectos del estrés.

-Aumentar la capacidad de concentración y atención.

-Mejorar la memoria y las funciones cognitivas.

-Promover la aparición de pensamientos positivos.


Para incitarte a iniciar la inclusión de este hábito a tu vida, hoy te traemos algunos consejos para empezar a meditar.


  • Usar ropa cómoda: para evitar distracciones, es importante procurar estar cómodos durante el tiempo que hay que sentarse a meditar. 

  • Buscar un lugar/horario tranquilo: el lugar debe ser uno que aporte tranquilidad, para lograr un estado de relajación y evitar interrupciones.

  • Sentarse correctamente: es necesario sentarse en una superficie plana, donde la espalda pueda mantenerse recta y sin tensión. Los brazos y hombros deben estar relajados. 

  • Centrar la atención en la respiración: una vez los ojos estén cerrados, la concentración debe basarse y mantenerse en el ritmo de la respiración. Esto ayudará a estar presentes en el aquí y ahora.

  • Aceptar lo que aparece: es normal detectar pensamientos relacionados con ciertos temas personales, ya que al evitar las distracciones del exterior se logra el contacto con el mundo interno. Meditar, en parte, consiste en aceptar los pensamientos y emociones que aparecen, hacerlos conscientes, y seguir adelante.

  • Aumentar el tiempo progresivamente: día a día, semana tras semana, es posible extender la duración de cada meditación. Hacerlo ayuda a vencer barreras mentales y, con tiempo y práctica, acercarse a experimentar estados de equilibrio.

  • Incluirlo a tu día, y a tu vida: finalmente, si se logra la constancia, la técnica será cada vez más placentera, necesaria e integrada a la vida. Mantener la persistencia es vital.

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