VOLVER A LA TIERRA
Son incontables los caminos que se abren cuando, desde el corazón, deseamos empezar a colaborar con nuestro planeta y con las especies que lo habitan. A través del reciclaje, del ahorro de energía, del compostaje, modificando nuestros hábitos de consumo… y la lista sigue!
Hoy, especialmente, hablaremos sobre la alimentación humana y sobre su impacto planetario. Concretamente, sobre el consumo de carne animal, y en su contraparte, sobre las dietas vegetarianas y veganas.
Con el paso de los años, se ha comprobado que las dietas basadas en productos vegetales como el veganismo y el vegetarianismo son muy beneficiosas para la salud del ser humano. Pero también se ha demostrado que reducir el consumo de carne impacta positivamente al medioambiente. Como por ejemplo:
Ahorro de agua: Mientras que 783 millones de personas en todo el mundo no tienen acceso a agua potable limpia, la agricultura animal utiliza casi 1/3 del agua potable disponible.
Cuidado de las tierras: La ganadería es una de las principales causas de deforestación. El impacto ambiental de la ganadería, incluso a través de métodos “sostenibles”, es mucho mayor que la producción vegetal. La carne de vacas de bajo impacto utiliza 36 veces más tierra que los guisantes.
Reducción de contaminación: Las granjas de cerdos y productos lácteos producen enormes residuos que se almacenan en lagunas y luego se rocían en los campos. Si los residuos se rocían con demasiada frecuencia, saturan el suelo y se filtran hacia el acuífero y los ríos y arroyos cercanos.
Reducción de gases de efecto invernadero: Varios informes han encontrado que una dieta vegana tiene el mayor potencial para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Producir 100 gramos de proteína a partir de guisantes emite 0,4 kilogramos de dióxido de carbono, mientras que producir esa misma cantidad de proteína animal produciría casi 90 veces más de gases nocivos para el planeta. De todas las fuentes de proteínas, las plantas tienen la menor huella de carbono, independientemente de los métodos de producción.
Luego de estos datos, es necesario comprender que la ganadería no es un sistema sostenible, sino todo lo contrario, y que volver a la tierra, para alimentarnos y nutrirnos de ella es lo más beneficioso para el planeta y por ende, para nosotros también.

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