INGREDIENTES NATURALES:
¿SOMOS LO QUE CONSUMIMOS?
Todo producto que elijamos para nutrir a nuestro cuerpo repercutirá en, por lo menos, una consecuencia; ya sea positiva, o negativa.
El hábito de consumir es, en sí, una secuencia de elecciones. A veces, a conciencia, y otras veces… no tanto.
Y como sabemos que el cambio es posible, sobre todo si nos apoyamos entre todos, hoy traemos información de oro para entender por qué los alimentos orgánicos y/o la cosmética natural son factores tan beneficiosos para el organismo.
En primer lugar, consumir productos naturales remite al concepto de nutrir al cuerpo con productos en su estado real. Sin procesos exhaustivos de producción, ni sustancias agregadas que solo perjudican al cuerpo.
Alimentarse naturalmente es cuidar el cuerpo de adentro hacia afuera. Y es necesario aclarar: una alimentación natural puede ser, a la vez, una alimentación vegetariana o vegana. Pero no es sólo eso. Una alimentación 100% natural consiste en procurar consumir alimentos orgánicos, también llamados ecológicos o biológicos.
Estos son alimentos libres de manipulación tecnológica, plaguicidas, fertilizantes, hormonas, antibióticos, colorantes y saborizantes. Desde ya, trabajos y sustancias que son dañinas para el cuerpo humano, y para la tierra fértil donde se cultivan.
Ahora bien, en el caso de la cosmética natural, la situación es muy similar. La cosmética orgánica, biológica o ecológica, ronda a todo tipo de productos para el cuidado externo del cuerpo. Algunos ejemplos son cremas, jabones, maquillaje… y demás.
Se basa en usar ingredientes de origen vegetal y adaptarlos a cada piel para aprovechar íntegramente sus beneficios. ¿Cómo funciona? Procurando la fabricación de productos libres de conservantes sintéticos, colorantes, parabenos, siliconas u otras toxicidades.
Está claro que nutrir al cuerpo desde el interior al exterior tiene sus beneficios. Pero entre los más importantes, encontramos que estimulan la capacidad curativa innata del cuerpo, y que son recibidos y aceptados con mayor tolerancia por el organismo, evitando efectos adversos.
Un cuerpo saludable se construye día a día, con cada decisión y cada producto que entra en contacto con el organismo. De ahí la importancia de priorizar productos naturales, para que la Tierra misma y sus nutrientes estén cada vez más cerca de la propia Tierra de cada uno.
Además, consumir y producir naturalmente no es solo cuidar del cuerpo individual, sino también preservar el planeta y a sus especies, mientras amparamos a la flora y a la fauna.

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